Desazón

desazon

Un tono, dos tonos,… ¿Por qué no reaccionaba? Llevaba tiempo deseando hablar con él y ahí estaba, estática, sintiendo el aire frío en su rostro y un calor inmenso surgiendo de su interior.

El sonido cesó, ¿qué había hecho? El pulso le temblaba, necesitaba sentarse de nuevo. Todo este tiempo pensando en Él y ahora era incapaz de aceptar su llamada. Se sentía desorientada, ¿qué estaría pensando Él? Con suerte, que estaría ocupada para no descolgar pero… ¿y si pensaba que lo había hecho para despreciarlo? Era una tonta, debía llamarle. Marcar, respirar profundo y oír su voz de nuevo, su motivo y si quería que se vieran tanto como lo deseaba Ella.

Marcó, respiró profundo… un tonto, dos tonos,… saltó el buzón de voz, colgó. ¿Debía dejarle un mensaje? ¿llamar más tarde? Le parecía mentira que algo tan simple como ese gesto le causara tanta tensión, no se reconocía. El desamor nos convierte en seres desvalidos, desorientados y sumamente susceptibles.

Un tono, dos tonos,.. estaba intentándolo, de nuevo,… buzón de voz: “Hola, ¿cómo estás? yo… yo, bien… aunque con ganas de verte. Pero que tonta soy”. ¿Había dicho eso en voz alta? ¿había colgado antes?… otra vez la cavilación y la desazón por si Él se comunicaría pronto.

Lanzó una mirada triste a su querido mar, guardó el móvil en el bolsillo de su abrigo y emprendió camino…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s