De guardia

recopilacion 092

Los días en el hospital eran duros, parecían durar el doble de lo normal y eran agotadores. Estaba muy cansado, se sentía impotente, pero nunca dejaba que esas sensaciones salieran a la luz. Debía estar bien, entero, sonriente, solícito,… debía hacerle la vida más agradable en lo que se recuperaba.

Los desvelos, la sensación de abandonarle cada vez que salía de la habitación, la preocupación por si lo superaría o no,… todo debía quedar para cuando estuviera solo y pudiera desahogarse. Su vida era ir a descansar unas horas y volver raudo para pasar el resto del día a su lado.

Su situación era tan delicada que tenían una habitación propia, con un pequeño reservado para el acompañante. Un banco de madera, un sillón para dormir y una amplia cristalera desde la que maravillarse con la belleza de su ciudad. Esa era su casa ahora. Se había llevado ropa para imprevistos, ordenador, botellas de agua, libros, informes del trabajo,…, y una pequeña libreta en la que vertía toda su desazón.

Aquella noche, tumbado en el incómodo sillón, sin perder de vista el constante goteo del suero, su mente viajó a aquel día. Era un día de frío helador, había salido del trabajo y la idea de volver a casa no le entusiasmaba. Llevaba un tiempo sintiéndose desangelado y a la deriva, justo el tiempo que hacía que la había visto con otro y había asumido su derrota. También llevaba ese tiempo sin pasar por Su Lugar, perdida toda esperanza de verla pero aquel día… Aquel día, cuando levantó la vista, la vio con su bonito abrigo rojo, estaba allí.

Su desconcierto fue tal que se quedó parado, no recuerda bien. Había sentido su mirada dulce, la calidez de esos ojos negros tan conocidos y pensaba ir hacia Ella cuando sonó el teléfono. Era su hermano, había una emergencia familiar y le necesitaban, tal vez llegara demasiado tarde si no corría. No pensó ni siquiera, colgó y se dirigió hacia casa… Ahora se daba cuenta, la había dejado allí, sin explicaciones, sin un gesto… aunque tal vez, no fuera a Él a quién esperaba… A ellos, se les había hecho tarde.

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