Dejá vu

dejavu

Tenía unas ganas locas por salir de la oficina; el trabajo había sido excesivo y se sentía agotado. Así que en cuánto el reloj dio las ocho, recogió su escritorio, apagó su pc y, como siempre, fue a bajar las persianas. Bueno, como lo venía haciendo desde que viera a esa chica aquella tarde de verano.

Entonces fue cuando la vió, allí estaba bajo la lluvia, totalmente inmóvil y empapada. Si había vuelto a ese lugar estaba claro que era por el chico con quien siempre la veía. El mismo al que, hasta hace pocos días, llevaba viendo cumplir con el mismo ritual para volver a marcharse solo.

Se puso el abrigo, cogió el paraguas y bajó los 30 escalones. Cruzó la calle y se acercó a ella para protegerla de la lluvia. “Hora de volver a casa, ya te mojaste bastante”

Continuará…

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