De noche

carta

Otra noche en ese duro sillón, de guardia. Le consuela que su padre ya está mejor, su vida no corre peligro y él ha podido volver al trabajo, aunque sigue pasando las noches con él. Su hermano tuvo que volver a Francia y su madre era quién hacía de vigía durante el día. Así que ahí está él, pensando en lo sólo que se siente, en lo sólo que estará si algún día le sucediese a él, …, en lo que necesitaría su consuelo, su apoyo. Había sido un torpe…

Sus padres, esa pareja tan fuerte y unida que siempre le había fascinado. Quería algo así para él, tener a su lado a un fiel camarada. Sus padres se amaban, se respetaban y se seguían sintiendo fascinados el uno con el otro. Él también quería seguir admirando a quién fuera su pareja cada día, verla evolucionar junto a él, comprobar que se seguían sorprendiendo y dando motivos para que su amor no disminuyera. Puede que nunca lo encontrara… puede que ya lo hubiese perdido…

Su padre se despertó, notó su mirada pese a la semioscuridad de la habitación. “Hijo, debes hacer tu vida. Puedo pasar las noches sólo, se nota el cansancio en tu cara”. “¿Dónde voy a estar mejor que cuidándote? me espera una casa vacía, contigo estoy tranquilo”. “La sigues echando de menos. No te entiendo, es toda una mujer y todos la queríamos”. “Me merezco el haberla perdido, no estaré nunca a su nivel, la defraudé”. “Ven, acércate”. Se acercó a su cama y su padre le cogió la mano. “No te condenes cuando ella no te ha juzgado. Vuelve a buscarla, es de la familia”.

Su padre vuelve a sumirse en el sueño, vuelve al incómodo sillón. Ahora es más consciente que nunca de su error, pensó que lo hacía por el bien de los dos. Sin embargo, había destruido lo mejor que había tenido nunca. Ella no volvería a confiar en él, se había comportado como un estúpido. La querría siempre, pero en la distancia, en el recuerdo,…, y confiaría en que con el tiempo ambos volvieran a encontrar la felicidad.

Su mirada se desvió hacía esa libreta que siempre le acompañaba, hacía días que no escribía. Abrió por una hoja al azar, cogió un bolígrafo y comenzó a escribir:  “Necesito decirte tantas cosas…”

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s