Tempos y momentos

bailarina4

Ayer tarde, me puse a pensar sobre el tema a abordar en esta entrada. Sin embargo, mis dedos no comenzaban a teclear, estaba completamente en blanco. Es decir, no había nada que fluyera. Todas mis entradas anteriores, así como las frases que publico por Twitter, textos que comparto por Outlook con mis amigos,… todo eso es fruto de una falta absoluta de plan o guión. Surgen de la improvisación, en ese momento puntual.

Veréis, desde hace un tiempo tengo un sistema del que me fío casi al 100%. Siempre que escribo un e-mail y no soy capaz de enviarlo al primer intento, es que no tengo que mandarlo. Alguna vez que lo hice, contradiciendo a mi instinto, metí la pata. Así que, si me pongo delante de una pantalla en blanco y no empiezo a teclear, es que no es mi día.

Por todo esto y por una conversación que tuve anoche, he decidido hablar de “momentos”. Me explico, ¿alguna vez habéis intentando solucionar algo lo más rápido posible pero no ser capaces de encontrar el momento adecuado? Pues de eso se trata, ¿habéis pensado en el por qué?. Bueno, pues yo tengo otra teoría para ésto y está relacionada, ni más ni menos, que con el wu wei o “acción no forzada”. ¿Os suena?.

Para que nos entendamos, viene a decir que no hay que forzar ni situaciones ni acontecimientos porque si ha de pasar, pasará. Aunque, cuidado, eso no quiere decir que tengamos que quedarnos sin mover ni un dedo. No se trata de no hacer, sino de dejar que las situaciones fluyan. Os pongo el ejemplo de quién me habló de ella:

Esta persona estaba aprendiendo artes marciales y quería hacer unas ejecuciones perfectas, estaba tan obcecado en conseguirlo que no disfrutaba. Practicaba y practicaba, día tras días, se frustraba y, cuando llegaba la hora de la prueba de nivel, siempre fallaba. Sin darse cuenta, se vio anclado en un punto y enfadado consigo mismo. Un día, su maestro le dijo que dejara de pensar en la perfección y, simplemente, disfrutara. En la siguiente prueba, se relajó y consiguió pasar de nivel.

Cuando me lo contó, entendí que yo estaba haciendo lo mismo en muchos aspectos de mi vida. Tenía una sensación de punto muerto inmensa, estaba tan agobiada porque no avanzaba que me boicoteaba sin darme cuenta. Y es que, algo tan cotidiano para un estudiante como preparar un examen, me suponía tal ansiedad que no me concentraba. Al no concentrarme, me reprendía el haber perdido un día. Y así, sin confianza y autopresionada, se repetía la historia una y otra vez. ¿No os parece que nos complicamos demasiado?

Con mis amigos, utilizo la “teoría del autobús” que surgió en una terapia de café con uno de ellos. Es muy fácil y aplicable a casi todo. Situaros en la parada del autobús, pensad que tenéis mucha prisa y el bus no aparece. ¿Qué soléis hacer? Mirar el reloj, mirar en el sentido por el que tiene que aparecer, dar golpecitos de impaciencia con un pie,… Cambiamos, ahora situaros allí pero sin prisa. ¿Qué hacéis? Aprovechar para mirar el móvil, seguir la canción que oís por el mp3 (4 o 5), ¡y fijaros divertidos en cómo los demás se impacientan!. Pregunta ¿vendrá antes el autobús porque miréis ansiosos? No, el autobús vendrá cuando tenga que venir, con retraso o no, pero es algo que no depende de nosotros. Pues eso es la “acción no forzada”: puedes elegir entre esperar el autobús ansioso o calmado porque llegará cuando le toque.

Esto sirve para los estudios, las conversaciones pendientes, los ascensos, el amor…, Si consigues ir con los tempos, paso a paso, confiando en ti y en que si algo es para ti así será, disfrutarás del camino hasta llegar a conseguirlo. Yo siempre digo que no somos nosotros los que elegimos los momentos, sino que los momentos son los que nos elijen.

Está bien ser competitivo, exigente consigo mismo o resolutivo pero olvidamos que no todo depende de nosotros. Aquí enlazaría con mi encontronazo con el dolor y cómo mi vida, mis planes,…, quedaron en pausa. Al principio me agobiaba mucho, no veía salida, respuestas, me sentía un mueble sin poder hacer nada; los plazos de cursos, inscripciones,… se me pasaban porque no mejoraba ni sabían qué tenía. Aprender a dejar todo eso a un lado y rebajar el estrés me ha costado muchísimo, mis tempos han cambiado y debo ir improvisando día a día. Puedo elegir entre estar angustiada por el dolor, el cansancio, etc. o relajarme y valorar cada pequeño avance que consigo. Tardaré más o menos en llegar dónde quiera pero, aunque la vida sean 4 días, en esos 4 días hay tiempo para todo.

Y termino la parrafada por hoy. Hacedme caso, disfrutad de lo que hagáis y confiad en vosotros. Vuestros momentos, así como los frutos de vuestra constancia, ilusión,…, vuestras recompensas,…, están ahí.

Cuál bailarina, están siguiendo la música para hacer su entrada en la nota precisa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s