Nunca más

Aquel Fantasma volvía a atosigarle. Tiempo atrás pensó que lo había conjurado bien. Pero ahí estaba, no había duda alguna… como la otra vez. Un lobo disfrazado de cordero.

Por suerte, ahora lo había detectado a la primera. Todo había sido una prueba, para comprobar bien el no equivocarse. Sí, su instinto lo supo antes que sus ojos y antes de las pruebas. Lo había descubierto.

Sin embargo, el Fantasma no se daba por vencido. Trataba incansablemente de despertar los recuerdos  más dolorosos, un episodio aciago para él. Una batalla a muerte contra el Fantasma, quien le hizo luchar contra sí mismo. Antaño, estuvieron a punto de destrozarse los dos.

“Nunca más”, se juró años atrás. Y jamás faltaba a su palabra. El Fantasma seguía ahí, pero ya no le asustaba. Volvería a conjurarlo, esta vez… para Siempre.

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