En su nube (Cara)

Image

Sin duda, había sido un gran día. No podía creerse lo afortunada que era, lo redonda que parecía su vida. Más de una amiga le envidiaba, no era para menos.

Unos segundos después de que sonara su despertador, había recibido un mensaje de buenos días de su prometido. Estaba lejos, trabajando sin parar y, aún así, ninguna mañana fallaba. No habían decidido nada pero no debían preocuparse, ella estaba apuntada en la lista de espera de la Catedral. Aún ni se conocían por aquel entonces, pero nadie podría negar que era muy previsora. Y pensar que sus amigas se rieron cuando lo contó…

En cuanto llegó al trabajo, le contó a sus compañeras el romántico puente que había pasado con su chico. Bueno, eso pasó hace un mes (antes de que se marchara), pero ellas no lo sabían y así les daba un poco de envidia. Les mostró alguna foto en su teléfono móvil durante el descanso, ¡qué cara pusieron al ver el balneario en Turquía y la habitación del hotel! Cierto que sólo se le veía a él relajado y sonriente en la terma, pero ya deberían saber que a ella no le gusta salir en las fotos y menos en bikini. Le dieron guerra con que las invitara en el próximo viaje y les presentara, de una vez, a su novio. Sí, claro, no dejaría que se acercaran a él. Qué tonterías había que oír.

La jornada laboral fue larga e intensa, su teléfono no paraba de sonar y el correo electrónico se llenaba de mensajes sin leer. Buscar informes, avisar a la prensa, llamar a las autoridades de la ciudad,.., hasta contactó con tres escritores ya bastantes conocidos. Mañana le tocaba concertar los detalles para la última performance. Es lo que tenía ser la mano derecha del director del Palacio. Terminaba agotada pero cuando contaba lo que había hecho, sus padres la miraban con mucho orgullo y sus amigos con admiración. No era para menos, se codeaba con élites y su prometido, también era una celebridad en el país.

Después de trabajar, el coche no le funcionaba y uno de sus compañeros se había ofrecido a llevarla. Le daba algo de reparo porque se iba a sentir mal ya que, mientras él estaba de alquiler con otros tres chicos en un piso, ella le haría parar a la entrada de su chalet. Sabía que no era culpa suya vivir en uno con un jardín delantero, dos garajes y un jardín trasero con piscina y pista de tenis. Allí vivían sus padres y era donde se había criado, no tenía culpa de ser tan afortunada.

Comió allí con ellos y les interrumpió el café, tenía que llamar a su prometido, era su tiempo de descanso entre entrenamientos. Se disculpó pero ellos, comprensivos, le dijeron que siempre que fuera relacionado con él no les molestaba. Eso sí, le dijeron que iba siendo hora de conocerlo y esa semana les esperaban. Suspiró teatralmente, con el ajetreo que tiene entre competiciones, ¡cómo se les ocurría algo así! . Diciéndoles que se lo consultaría salió de allí para ir a su casa. En la puerta le esperaban sus dos mejores amigos, ellos la llevarían.

Entraron en el piso y les dijo que aunque la hipoteca le preocupaba, sabía que iba a ser suya.  Aunque, claro, después de la boda no sabría como harían con dos pisos… Dijeron que había poca decoración, obvio porque no había tenido tiempo. Estaba instalándose aún. Su iluso amigo Jairo frunció el ceño porque ya llevaba 7 meses allí y no había ningún mueble nuevo. Bueno, tenía una estantería nueva en la que todos los libros eran novelas románticas, una enciclopedia clásica, una médica de su curso de quiropráctica y todo lo habido y por haber de tenis. También revistas y boletines en los que él salía. El rastro de su chico tenía que notarse.

Les contó el estrés del trabajo, la envidia de sus compañeras y lo de empezar a buscar tiendas para el vestido. Eso era primordial, debía ser el perfecto para la portada que ocuparían. Sara, maliciosamente, le comenta que ha leído que su chico sale con una tenista de la WTA. ¡Qué dice! Le comenta que son amigos y ella misma la conoce desde su viaje del año pasado. Ellos no recuerdan que hiciera viaje alguno… Cierto, no fue a ellos a quienes se lo contó. Da igual, se lo cuenta ahora y, para que vean, les hace una lista de los detalles que tiene con ella. Ve envidia en los ojos de Sara, eso le gusta. Y nota algo de desconfianza en los de Jairo. Se enfada, deberían saber que es verdad.  Está harta de ser cuestionada.

Aprovechando que suena su móvil,  se excusa diciendo que es él y los despide. Después, llama a Sara para disculparse y comunicar que la cena de grupo será sin ella. Entre eso o dos días viéndole competir, la decisión está clara.

Sobre la cama, recordando ese día, se empieza a adormecer. Se gira y coge la almohada, la abraza…. Ojalá todos los días fueran como aquel, una lágrima cae por su mejilla. No tienes problema alguno, le dirán todos; pero estando sola las lágrimas llegan cada noche.

“Mejor sigo soñando”…

Fin de 1ª parte

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s