En su realidad (Cruz)

desolacion

Seguir soñando le costaría esa noche, él había salido con una tenista cuando ella les había dicho que nunca iba con él para no se supiera que eran novios y, si no había torneos a la vista, eran muy discretos. Tenía que cambiar algo, lo que no sabía era si “su vida” o sólo ese pequeño detalle.

Lo cierto es que tenían envidia a una mentira. No sabe cuándo empezó pero su vida parecía tan aburrida, tan carente de alicientes, que se puso a fantasear. Tanto fantaseó que la convirtió en su nueva vida, sus amigos la veían como una pequeña triunfadora… Padres con dinero, buen coche, la suerte al conocer a su prometido, lo mucho que se querían, la boda en breve, su piso para no estar con sus padres y, por supuesto, el puesto de trabajo.

No sabría por cuánto podría mantenerla, aunque la echaría de menos. Su verdadera vida era deprimente. Cierto que sus padres vivían en ese chalet, pero en la planta inferior, en las habitaciones para el servicio interno. Su padre conducía para el señor y su madre se ocupaba de la casa. Por tanto, su primera casa era ese piso recién adquirido. Aunque no había ninguna hipoteca, estaba de alquiler y no tenía mucho dinero para amueblarla ni el permiso del dueño.

Su coche tampoco era suyo. Fue un capricho de la señora de la casa, pero se cansó pronto de él para coger otro de mayor potencia. Se lo había regalado, era su premio por sacarse el carnet. Otra cosa no, pero los señores les querían mucho. Y su trabajo… era similar al de una ordenanza: recibía las llamadas para pasarlas a los jefes, montaba las exposiciones, avisaba o enviaba los programas a la prensa, llamaba a las autoridades pero de centro a centro y hablaba con una ordenanza como ella. Cierto que los veía pasar y se enteraba de cosas, pero no era la secretaria principal del Director como hacía creer a todos.

Y su novio no existía. Bueno, era alguien real pero con quién había coincidido una vez y la idea de fanfarronear le llamó la atención. No había hecho más que salir con críos sin objetivos y él sería el especial. Pensar los encuentros no era muy complicado y recabar información de sus pasos o modificar fotos del ordenador era divertido. Parecía mentira que todos se lo creyeran.

Debería estar alegre porque la veían como una triunfadora, una que sabe lo que quiere pero… no era ella. A veces pensaba que desconfiaban o se reían de ella pero eso sería imposible, ataba todos los cabos. ¿Por qué lloraba ahora? Sentía un inmenso vacío… Había intentado llenarlo con fantasías y mentiras pero se le estaba yendo de las manos. Mentía a sus hermanos, sus padres, sus amigos… Si tuviera un fallo en la trama, todos le darían la espalda y sería más fracasada que nunca.

Morfeo llegó para llevársela al mundo de los sueños, donde todos son posibles y no herimos a nadie.

Por la mañana, sonó su despertador como todos los días y como todos los días su móvil siguió en silencio. ¿Sería capaz de seguir con la farsa? ¿Decepcionaría a todos si conocieran cómo es?

Final de la 2ª parte

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