Por fín, puerto

Después de una larga travesía, en la que el miedo a haber perdido el rumbo amenazó alguna vez, puedo decir que he llegado al puerto previsto. No obstante, el verdadero viaje empieza ahora, esta travesía sólo ha sido una prueba, una dura prueba.

La sensación de estar perdida, a la deriva, en ocasiones me asediaba. Llegué a pensar que, aunque empecé la aventura con la máxima confianza en mí, me había equivocado. Después, las condiciones no fueron nunca favorables: galernas, tormentas, marejadas y asaltos de otros buques,… Eso sí, a pesar de todo, nunca dejé de mirar hacia la Estrella del Norte, ni mapas, ni rutas, ni brújulas, ni mi valía como timonel eran fiables, pero si me fijaba en ella, si no la perdía de vista… habría una esperanza.

Y sí, ella no me falló, mi determinación y no darme nunca por vencida hizo el resto. Hoy he llegado a puerto, he conseguido mi objetivo prioritario y ahora sólo me queda echarme otra vez a la mar, en busca de mi Ítaca.

Iré compartiendo mi diario de Bitácoras.

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