Perlas y Diamantes

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Esta entrada está dedicada a todas esas personas que son especiales en nuestra vida y que, independientemente del tiempo que estuvieran o estén con nosotros, nos dejan una huella imborrable.

Hará un año, rebuscando entre libros, me llamó la atención uno doble que recogía dos novelas de Albert Espinosa. Sus títulos: “Si tú me dimes ven lo dejo todo… pero dime ven” y “Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo”. Si os apetece leer algo diferente a todo, no os decepcionará. Espinosa es un escritor distinto, especial,…

Empecé por “Si tú me dices ven…” y allí me encontré con la definición de perlas y diamantes. Para uno de los secundarios del libro, las perlas son “esas energías especiales que se han de encontrar, almas que se funden con la tuya propia”, son “personas que no conoces de nada pero que aparecen en tu vida y marcan que tu yo vire”. En concreto, este personaje, busca 12 personas cada año y cuando da con una de ellas, añade una perla a un collar que poco a poco va creando.

Los diamantes en cambio son “cada una de esas personas que se hace tan básica y tan importante en tu vida que parece únicamente creada para ti”. Su teoría es que hay grupos de 5 personas que son diamantes las unas para las otras pero que están desparramadas por el mundo. De tal modo, que uno de los sentidos de la vida es encontrar a los cuatro que te faltan y por lo que, para ayudarte, surgen las señales”.

Como veis, me llegó y me hizo pensar sobre esas personas que se merecen estar en tu vida, pase lo que pase. A pesar de momentos de desencuentro, de distanciamiento,…, siempre llega la hora en la que uno de los dos da el paso para que esa distancia mengüe y el otro responde bien. Todos tenemos días en los que no soportamos a los demás pero no por ellos, más bien pasa porque no nos soportamos a nosotros mismos y lo pagamos con los más cercanos. Otras veces, las circunstancias nos superan y creemos que es mejor alejarnos aunque realmente no lo deseemos.

Pase lo que pase, sabes que esas personas tienen que formar parte de tu vida; estar ahí en mayor o menor medida; saber que cualquiera de ellos puede ser un refugio para ti y tú puedes ser el de alguno de ellos. Aceptamos su defectos, sus manías,…, incluso pasamos por alto cosas que nos han cabreado mucho pero preferimos no comentarles, evitando así su desazón. Nos aceptamos tal cual somos, con lo bueno y lo malo, porque somos nosotros mismos cuando estamos juntos.

Esa gente es la que merece la pena conservar y de la que sabes o presientes que contarás siempre haya los problemas que haya, el cariño se ocupará de imponerse en el tiempo. Además, cuando pierdes a alguno duele demasiado. Si es por una discusión, sea de quién sea la mayor responsabilidad, el enfado no puede prosperar entre vosotros. Se percibe por las dos partes que sois imprescindibles.

Muchas personas entrarán y saldrán de vuestras vidas, marcarán una etapa o no,… pero comprobaréis que se van como por ciencia infusa, sin dejar una huella que dure en el tiempo. Por eso, cada vez que encontréis una perla o un diamante… cuidadlo, porque aunque sepáis que “siempre estará” nunca hay que darlo todo por seguro.

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