Hale, ya me cabreé

Acabo de toparme con una lista en Esquire que dice recoger “las 10 cosas que aún no sabes de las mujeres por la cerdita Peggy” (enlace) y, sinceramente, no sé que pensar. Es decir, no sé si es cosa del espectáculo de los Muppets o si, en un arrebato de gracia, EL “escritor”-“reportero”-“colaborador”, se ha gustado y visto la chispa.

Tanto si es guión del espectáculo o  no, quién lo haya ideado debe ser un tío. Uno que no conoce a las mujeres tal y como se cree. O, al menos, conoce a una parte muy concreta de nosotras. Además, ¿cerdita Peggy hablando de mujeres de hoy en día? Que yo recuerde era una vanidosa, pendiente de sus jamones y sus curvas, que tenía a Gustavo como a un pelele y, sinceramente, ni en tío ni en tía hay quién la soporte.

Vayamos paso a paso:

El 1º dice que somos una especie querida y admirada en todo el mundo (error, no somos una especie, somos el género femenino de SU especie y, tristemente, no seremos muy queridas en todo el mundo cuando se violan a chicas en grupo cada 20 minutos en la India o, aquí, sin salir de nuestras fronteras: muere una mujer por semana -y tirando por lo bajo- a manos de los que se supone que nos quieren y admiran). El punto continúa con el “no hace falta que babees cada vez que me ves“. Yo veo el tono de “no babees porque sé que estoy maciza” cuando el que babeéis sólo nos causa rechazo. A mí, al menos, salvo que seas mi chico y me mires con ojitos enamorados. Puede que ni eso ¿…?

En el 2º, dice que no tenemos ningún problema con nuestro peso pero que nos gusta oír algún piropo de vez en cuando. A ver, ¿sólo reciben piropos las que están delgadas o han perdido 3 kilos? Porque yo conozco a mujeres de rompe y rasga con sus kilitos de más, con su constitución fuerte o delgada, cada mujer tiene una belleza y una armonía. Tengo a amigas guapísimas y encantadoras que se pasan la vida presionadas por el cliché de los bemoles, cuando yo las veo perfectas tal y como son.

El 3º es “Todas hemos perdido la cabeza alguna vez por un par de ancas de rana… ya me entendéis”. De verdad, chic@-Peggy, yo no lo pillo… Y no lo quiero pillar por dónde creo que dices porque me parece un menosprecio y el recurso tópico de “somos liberales, nos vale cualquiera estando de fiesta” y ese es un pequeño grupo del total. Las mujeres reales y con autoestima no necesitan de ancas de rana o comentar el menú para ser más mujeres.

El 4º dice que todas deseamos casarnos y la que dice que no: miente. ¡Por Tutatix! Yo prefiero estar a mi puñetera bola y vivir mi vida a estar amargada con un tío que no me muevo el piso sólo por estar emparejada. Las cosas se hacen porque se quiere y no son una obligación, ese paso es cosa de dos y no es necesario. Además, mucho “ya le echó el lazo”, bla, bla, pero por tradición… sois siempre los tíos los de la preguntita de marras… Tú en tu casa o con tu madre y yo me apaño bien, solita.

El 5º es sobre avisar si los tíos van a salir con sus amigotes y llegar tarde, que es lo mínimo. Perdona pero si mi chico sale con sus amigos un fin de semana, yo salgo con mis amigas y llegamos a casa cuando nos da la gana, ya sea común o no. Y si no es común… ¿tiene sentido estar esperando una llamada de “ya me recojo”? A mi no se me ocurre. Perfecto si sale de uno, es todo un detalle pero las novias/esposas no somos niñeras.

El 6º tampoco quiero “pillarlo”, “nos encanta que nos supliquéis”…. Te digo, no hay nada más triste que suplicar después de un error, de una ruptura,… o para “animarnos” a soltarnos la melena. Se supone que somos todos adultos y no hacen falta ni suplicas ni leches, se habla, se da margen, se intenta comprender y listo. Los llorones/pesados sois un gran fastidio.

El 7º es “no tenemos intención de operarnos la nariz, no insistáis”. Supongo que Peggy lo dice por su morrito porcino pero, por si las moscas, yo soy muy dueña de mi cuerpo y haré con él lo que quiera. Ah! y si ya te gustaba con morrito porcino, porra, la muerte del loro, etc. te gustaré así y tú no eres quién para sacarme los defectos “mister michelines, se me está cayendo el pelo pero me querrás igual con mi barriga cervecera”.

El 8º se refiere a que nos importa que nos digan si tenemos los tobillos gruesos o no. Sinceramente, una observación así ni va a inmutarme. Son mis tobillos de siempre o, puede que los tenga hinchados por una lesión o un embarazo, así que “no me seas tan superficial, nene”.

El 9º se refiere a nuestra tardanza al arreglarnos. Sí, lo dice por lo de la pocilga y la guasa. No te digo yo que no. Pero… yo seré extraterrestre porque en lo que algunos se abrochan la camisa y aciertan con los calcetines, me he duchado, maquillado y vestido.

Y el 10º dice que nos encanta que nos miren los muslos, pero las manos quietas y la boca más. Conozco a pocas a las que les guste que un tío les mire los muslos mientras babae o sueña despierto. Así que todo lejos hasta que haya permiso y mirarnos a los ojos, es lo que suele hacer la gente.

Hale, repaso hecho.

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