De corazón (personal)

¿Por qué nos aferramos a lo que  nos hace daño? ¿Por qué somos tan autodestructivos? ¿Por qué teñimos nuestra realidad con tonos grises cuando estamos rodeados de color?

Ya escribí hace tiempo sobre los “débiles cotidianos” y esta entrada está muy relacionada. Estoy empezando a cansarme de ver cómo un día tras otro, hora tras hora, alguien de mi alrededor tiene una mirada triste y no es capaz de valorar lo que tiene. Me dan ganas de gritarles, de zarandearles para hacerlos reaccionar. El ser humano acepta la crítica destructiva a la primera y sólo una es capaz de acabar con miles de críticas constructivas. Es nuestra naturaleza pero no nos tiene que marcar el día a día, podemos hacer cambios y tener una visión más positiva de todo.

Lo triste es que, muchas veces, tiene que pasarnos algo para que recapitulemos y veamos lo que es importante y lo que merece la pena. No debería ser así pero, al menos, a quien le pasa se le da otra oportunidad de cambiar su visión. No se trata de fortaleza y debilidad, sino de actitud.

Por ejemplo, para mí hace unos años, el pilar de mi vida eran los estudios, sacar sobresalientes y estar segura de que los iba a conseguir era mi zona de confort, sólo servía para estudiar, me encantaba y ya tenía marcado por dónde quería ir… Pero la vida es muy caprichosa y, por varias razones, la mala suerte vino a llamar a mi puerta: primero con una lesión incomprensible que me hizo casi perder la utilidad de mi mano derecha, rehabilitación, medicación, operación, más horas de rehabilitación y aún así… aún pudiendo haber perdido su movilidad, sólo me importaba el aprobar mis asignaturas en la facultad, era mi primer año. Conseguí superar más de la mitad de los créditos pasándome todo el curso en la clínica y de oyente pero… no me bastó y me hundí. Una vez que me dieron el alta, no tenía por qué no haber aprobado, ya no perdía horas… y me autoboicoteé de la peor forma posible.

Pasé de creerme inteligente a pensar que no valía para nada, me daban ataques de pánico al llegar a la facultad, me iba de clase, me daban mareos en los exámenes,…, había pasado a no ser nadie y caí en esa vorágine de ser una inútil que se ponía nerviosa si no llevaba un ejercicio hecho y ya no entraba en el aula. Tuve que pedir ayuda y, afortunadamente, mi terapeuta me dejó las cosas claras: yo era la misma, tan apta como antes y acabara o no la carrera, estudiara o no, era tan inteligente como hacía dos años. Gracias a él y no querer defraudarme a mí misma, conseguí superar mis miedos, aguantar en un examen aunque no diera pie con bola, lo siguiente fue ir segura con que sólo aprobaría,…, Yo, la chica del 10, ahora se conformaba con responder a una simple pregunta planteada pero, con tesón, conseguí salirme con la mía. Ahora sé el esfuerzo del que lucha contra demonios, al que no consigue cuanto quiere a la primera. Sé cuando el esfuerzo no da frutos y mi carrera académica ha sido una maratón existencial. Nunca pensé que aprendería tanto de estar en el fondo.

Después, superamos un incendio con perdidas materiales en el edificio, dos enfermedades muy serias en familiares tan cercanos que yo era quien se quedaba “hospitalizada” cuidándoles por la noche, dejando mi carrera a un lado, una depresión por una relación destructiva (menos mal que reaccioné a tiempo) y… ahora, mi enfermedad crónica sin diagnosticar del todo porque no saben que es. Con todo y con esto, no hay nada que consiga borrarme la sonrisa, ni quitarme las ganas de luchar. Conozco mis limites pero estoy al pie del cañón, ahora valoro lo importante, lo cotidiano, la calma, el ir consiguiendo tus metas pase lo que pase, el ser constante y bajarte de esa vorágine que nos rodea.

Y con todo y con esto, tengo amigos y conocidos que hacen de una gota un océano; que se anclan en el dolor que les causó un desamor cuando es lo mejor que les ha pasado. Que se quedaron anclados en que no fueron capaces de algo y lo abandonaron, abandonando después todo lo que emprendían. Tengo que oíros tristes y deprimidos cuando lo tenéis casi todo, cuando podéis viajar, correr, saltar, ir de copas, ir al cine,… y no como yo, atada a este sofá más de lo que me gustaría. Anclados en relaciones que os hacen sufrir cuando, en pareja, se tiene que estar ilusionado y feliz,… Cuando a vosotros vuestras parejas os desprecian y seguís atados a ellos. Cuando no os parece normal que a mi me dejara un chico cuando aún me quería, que no entendéis que estemos en contacto y le deseé lo mejor con su nueva chica. No soy quién para juzgaros, para aconsejar siquiera porque ya sabéis “consejos vendo que para mi no tengo”, pero ¡por favor! ¡Abrid los ojos y mirad alrededor! Tenéis el mundo a vuestros pies, a vuestro capricho… ¡Salid e hincadle el diente!

Y mandarme fotos, que yo… de momento… no puedo salir.

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2 comentarios en “De corazón (personal)

  1. no sabes cuanto te entiendo, por muchas cosas. Me identifico por la obsesion con el estudio y el miedo a fallar, un miedo tan grande que me autoboicoteo muchas veces, y como de golpe todo lo que venia sobre ruedas empezo a desmoronzarse por problemas de salud, personales y familiares tambien, de personas que quiero mucho y que ademas me corresponde cuidar, quitandme mucha parte de mi tiempo que no puedo dedicar a mi propia vida, y es gracioso como veo el pasado y la cantidad de veces que llore por desamores y ahora lo unico que deseo es que mi unica preocupacion sea un desamor, preferiria que viniera alguien que me estupidice tanto como para llorar por el y no pensar mas en nada en vez de tener que pasar por todo lo que estoy pasando. Me molesta aunque se que es egoista cuando mucha gente anda dando lastima por ahi y haciendo publico su dolor con cosas tan triviales como estar o no de novio a los 20 años, cuando hay tantas cosas en la vida que realmente no tienen solucion y probablemente el 50% de la culpa de tener el corazon roto es tuya por ser un pelotudo o pelotuda. Quiero que sepas que como vos habemos muchos y que el unico comentario alentador que te puedo dar es que siempre hagas lo correcto, lo que vos sabes que esta bien en tu corazon y asi vas a estar tranquila y por lo demas no te preocupes, o preocupate, pero no dejes que te gane la angustia, todo llega de una manera u otra y vos por lo menos vas a saber que fuiste una heroina cuando tuviste que serlo y te hiciste mas fuerte. Saludos y espero que todo mejore!

    • Muchas gracias por la lectura y el apoyo. Si te sientes tan identificada es que, como bien dices, pasaste mucho también; lo bueno, es que se sale fortalecido. Ojalá todos los problemas de la vida fueran un corazón herido o un examen suspenso y por eso mi impotencia. Les escuchas, les consuelas, les entiendes,…, pero se repliegan sobre sí mismos y no ven todo el potencial que tienen.
      Gracias, de nuevo, por compartir tu historia y… ¡mucha fuerza! Que nada borre tu sonrisa y sientas, de vez en cuando, que también eres una heroína 😀

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