El pájaro de Au

Hoy toca el cuento “El pájaro de Oro”

Aviso: si alguno lo entendéis o encontráis el sentido, comentad. O yo estoy muy obtusa o algo no cuadra.
Empezamos, entrecomillando en la parte del cuento tal como aparece en el volumen 3 de los Miniclásicos.

“-El pájaro de oro se ha llevado otra vez mis manzanas -dijo el Rey-. Tenemos que capturarlo.

-Lo intentaré, señor -respondió el joven-. Pero sólo soy el hijo del jardinero, no uno de tus soldados.”

(Primero: en la ilustración, las manzanas son de oro, algo duras y pesadas para un pájaro. Segundo: para ser sólo el hijo del jardinero ¡bien que tuteas al Rey!. Y tercero: como bien apuntó mi vecina de 11 años ¡¿cómo puede volar si es de oro?!)

“Al día siguiente, cuando el pájaro intentó robar otra manzana, el hijo del jardinero le disparó una flecha y le arrancó una pluma dorada.

-¡Una pluma no es bastante! -gritó el Rey-. Quiero capturar vivo a ese pájaro ladrón.

El hijo del jardinero recorrió todos los bosques del país en busca del pájaro, pero no lo encontró.” (¿qué pájaro es el del cuento que por una flechita de nada deja de ir a su árbol favorito? Por el bien del muchacho, espero que no fuesen muchos bosques…)

“-Sube encima de mí -le dijo un zorro muy simpático que encontró -. y te llevaré hasta el pájaro que buscas. (Vaya, un zorro telépata lector de pensamiento y hablador)

-¿Ves aquel castillo? -le dijo el zorro- Delante de su puerta encontrarás un grupo de guardias durmiendo (buena guardia, sí señor). No les hagas caso y entra. En el centro del aposento encontrarás al pájaro de oro. Para llevártelo, utiliza una jaula de madera.” (¿da por hecho que el pájaro también estará con la guardia baja?)

“A Gabriel, que así se llamaba el joven (menos mal porque poner el hijo del jardinero se me estaba haciendo cansino), no le costó encontrar el aposento indicado por el zorro (según el zorro sólo habría uno y le había llevado hasta la puerta, ¿no?). Pero, olvidando el consejo de su amigo, metió al pájaro en la jaula de oro.” (y digo, ¿estaba el pájaro revoloteando fuera de la jaula de oro que, supongo, estaría en el aposento por ser su jaula habitual? ¿quién deja suelto un pájaro de oro para que se escape por la ventana?)

“-¡Socorro! ¡Favor! -gritó el pájaro-. ¡Quieren robarme!

Los guardias atraparon al muchacho y lo condujeron a presencia del rey del castillo.

-Te perdonaré la vida -dijo el rey- si me traes el caballo dorado que puede correr tan aprisa como el viento.

(pasa un tiempo. Es decir, cambio de tercio y hoja, de raíz)

-Aquí está el caballo de oro -dijo el zorro-, pero ponedle la silla de montar vieja si quieres evitar que relinche y llame la atención de los soldados”.

(¿De dónde saca el zorro tanta información? ¿Y al caballo? ¿Los soldados de otro rey más? ¿Son los de la baraja? Y digo yo, si el zorro y el pájaro hablan ¿por qué el caballo sólo relinchará?)

“-¡Qué tontería! -Objetó Gabriel -. Un caballo así merece una silla de oro.

El caballo se puso a relinchar, y los guardias apresaron a Gabriel y le condujeron de nuevo a presencia del rey.”

(¡Parando máquinas! Si es “de nuevo” es que era el rey anterior y si el Rey quiere conseguir ese caballo será porque No lo tenía, ¿qué sentido tiene robarse a sí mismo? Me da que es un lapsus del escritor, pero lapsus de los buenos).

“-Te perdonaré de nuevo la vida -dijo el Rey- si me traes a la Princesa Lina para casarme con ella.

-¿Por qué no me hiciste caso? -le reprochó el zorro-. Voy a aconsejarte por última vez. Al sonar las doce, la princesa Lina vendrá a bañarse los pies a este riachuelo. Si le besas la mano, consentirá en ser llevada a presencia del Rey.

(pasa otro rato, ¡ras!. La narración no está forzada)

-¡Yo no quiero casarme con el Rey! -dijo la Princesa (vamos, que de beso en la mano nada de nada, puesto que según el zorro eso funcionaría mejor que la burundanga)-. ¡Llévame contigo!

(¡Di que sí! ¡Con un par! Telépata y facilona, ¡se va con el primero que le ve los pies desnudos!)

-Sea como tú quieres -dijo Gabriel (no es tonto, no)-. Monta en la grupa del caballo de oro y te llevaré lejos. También nos llevaremos el pájaro, pues es lo primero que vine a buscar.

Y Gabriel y la princesa se alejaron rápidamente del castillo, llevándose en su jaula dorada al pájaro de oro.

-¡Qué alegría tendrá el rey (el suyo, claro) cuando vea que he capturado al pájaro de oro y que ya no podrá robarle ninguna manzana!.

Los jóvenes se casaron y, como eran muy agradecidos, invitaron al simpático zorro al banquete de bodas”.

(Vale, parando motores otra vez) Paso a negrita:

¿Habéis notado algo raro? Voy a ir desglosando:

1) ¿nadie le requisó ni al pájaro, ni la jaula, ni el caballo? A ver, no son suyos,… el rey le apresa y perdona la vida… Pero de ahí a dejarle el caballo de oro para ir al río hay trecho. No me cuadra.

2) Se alejan rápidamente del castillo, ¿del castillo del Rey casadero o del castillo del padre de Lina? ¿Cómo van a alejarse despacio si es el “caballo que corre tan aprisa como el viento”? (aprisa, deprisa,… qué más da!)

3) Son muy agradecidos e invitan al zorro al banquete de bodas. ¿y el zorro va? ¡¡Pero si Gabriel ha pasado de todos sus consejos!! Además, cuenta que con la princesa dio el braguetazo y oro, al menos del otro Rey (el primero) recibiría, así que Gabriel es muy, muy poco espléndido.

4) ¿Cuál es la moraleja? ¿Haz lo que quieras y arrampla con todo? En serio, no la veo…
Nunca me gustó este cuento pero ahora veo que no tiene ni pies ni cabeza. Ay, pájaros de Au a mí…

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