Sueño letal

Ha vuelto a pasarme, después de más de 10 años. Esta mañana no me lo creía. Aunque, al menos, no ha sido una de esas ocasiones en las que la escena se repite una y otra vez, sin que se modifique nada del guión.

De un tiempo a esta parte, cuando sueño algo que no me gusta, me meto en el sueño he intento cambiarlo. El sueño comienza otra vez y sé lo que va a pasar pero ¡nunca consigo variarlo! Y, como digo, por suerte esta noche no ha sido así. ¿Por qué? Porque dolía y morir no es una sensación agradable. Exacto, morir.

Hace 10 años, me desperté de golpe cuando mi vida acabó. Estuve todo el día con un mal cuerpo impresionante, recuerdo comentárselo a amigos y que ellos me dijeran que no volviera a contárselo, porque se quedaban helados.

Aquella noche era una japonesa del siglo XV. Recuerdo que tenía tres hermanas, siendo yo la mayor. Al poco de amanecer, llegó una comisión imperial diciendo que mi familia había perdido el honor y condenaban a mi padre a quedarse sin una de sus hijas. No podía sufrir peor castigo. Y claro, como hermana mayor y leal a su familia, me ofrecía. La sentencia era morir decapitada.

Sentí mi cuello estirado, la presión de la piedra en mi garganta pero una gran tranquilidad. Lo siguiente fue notar un dolor intenso en la nuca y, tras unos segundos, todo se volvió negro. No había nada más, ni dolor, ni sensaciones, nada. Y desperté.

Hoy era una chica normal a la que llevaban al límite y tenía que luchar contra algunas personas. Contra gente que se sentía ofendida porque yo defendiera ciertos principios (que no se especificaban). Sólo reaccionaba, como en las películas de acción. Después de una trifulca, mi oponente me dice “ten cuidado, el próximo día podrías perder lo más importante”. Según me giraba pronuncié “los míos” y, al terminar el giro, sentí una punzada en la parte izquierda de la espalda, una puñalada directa al corazón. Sólo me dio tiempo a pensar “mi vida” y todo volvió a apagarse, no había dolor, no había nada.

Aún se me pone la piel de gallina con el escalofrío. ¿Por qué ahora? Por suerte, sólo es onírico y tengo alma de gato… me quedan 5 vidas.

No te sueñes esta noche 😉

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s