Charlatanes, me tenéis hartísima

enfadado

Comienzo a estar muy harta de esta moda o tendencia “New Age” (por no decir algo peor) de decir que las enfermedades son fruto de batallas internas, miedos, herencia de un familiar con el mismo nombre, depresión, insatisfacción, etc.

Más allá del complejo mecanismo o, siguiendo su lenguaje, Karma Cósmico que desencadene nuestra enfermedad. La única forma de luchar contra ella es la MEDICINA y eso si hay posibilidad de diagnóstico o la existencia de los medicamentos y técnicas adecuadas para ello.

Cierto que una buena alimentación y unos buenos hábitos son recomendables estemos o no enfermos, y que tener momentos de distensión, diversión u optimismo, ayudan a llevarlo. Pero AYUDA. Muy distinto de CURA.

Basta de hacer que un enfermo se sienta lo peor si tiene un día de rabia, bajón, de no salir de su cama. Si tú tuvieras una dolencia que te impide seguir con tu vida normal también tendrías esos DÍAS DE MIERDA. Si ya tienes derecho a tus días de mierda estando sano ¿Cómo no vas a tenerlo estando mal? No podemos exigirles estar siempre con el ánimo arriba porque TÚ Tampoco lo estás.


¿Y qué me decís de los enfermos terminales que se niegan a seguir sufriendo? ¿Son enfermos de segunda? Pues no, puede que sean realistas y, seguramente, no quieran alargar ni su sufrimiento ni el de sus allegados. Podemos entenderlo o no, pero es respetable.

Y saliendo de generalidades, voy con mi caso.

Yo antes no paraba en casa, atravesaba mi ciudad más de 4 veces al día. Estaba más de 4 horas en el laboratorio sin parar; durante mis prácticas, podíamos estar todo el turno cuarteando arena y piedras o machacando y cuarteando hormigón a golpe de mazo, que yo volvía a casa, me pegaba una ducha y salía con mis amigos. Para más inri, si me agobiaba o enfadaba, mi evasión era salir a patearme la ciudad al paso más ligero que permitieran mis piernas, a ritmo de la música, perdida entre las notas.

Sin saber porqué una lesión de rodilla derivó en una ciática bilateral y, después de la crisis de casi un mes, en un dolor crónico, diario y sin descanso, de cintura para abajo. Me encontré plantada en un sofá, sin poder ni sentarme y sin poder dar ni tres pasos. El dolor intenso se fue pero dejó paso a ese dolor crónico que aparece en cuanto estoy consciente. Sólo hay descanso si me tomo pastillas para dormir. No obstante, nunca me levanto descansada y la señal dolorosa no hace caso a la analgesia. Guay. Además de dolor crónico, tengo contracturas musculares si me paso o cojo una mala postura durmiendo y, completando el lote, fatiga crónica que me hace no poder llegar a la cocina o estar tan, tan, tan cansada que sólo cerrando algo los ojos parezco encontrar algo de Energía. Si me paso tres horas sentada o más, después lo pago. Y no puedo estudiar porque con el dolor es imposible. Las escaleras me matan y las cuestas me dejan sin aliento.

Tardé más de tres años en llegar, sin parar, de mi casa a la Plaza Mayor (25 minutos desde mi casa y cuesta abajo). ¿Sabéis lo que es verte parada, sin poder olvidarte del dolor, sin poder salir a despejarte?

Como es normal, yo tenía ilusiones, planes y todo se paró. Nadie sabe lo que llegué a llorar de impotencia. Bueno, mis padres, que creo que sufren más que yo. Por suerte, un día cambié el chip, me di cuenta de la suerte que tengo y decidí pasar de plazos, de pensar en el futuro, etc. Si conseguía dar 10 pasos más que el día anterior, lo celebraba. Si tenía día de no poder dar dos pasos sin que me faltase la respiración, me quedaba en mi sofá tranquila. Conseguí normalizar mis nuevas circunstancias y siempre estar de buen humor, bromeando, buscando entretenimientos: escribir, hacer ganchillo, scrapear a ratitos, etc, y descansando cuando mi cuerpo dice que su Energía tiende a cero.

Aún así, tengo días de rabia, de impotencia. Pienso en cuándo podré trabajar, si es que algún día puedo. Si lo conseguiré o no y me pongo triste. Veo como mis amigos organizan viajes y yo no puedo. No sé cuando volveré a hacer una ruta de senderismo o una visita por la zona monumental de las ciudades que me gustaría conocer. Cuándo volveré a subir a Ieronimus, la torre de la Catedral o cuándo podré programar un viaje sin contar con tres jornadas extra para descansar y sin limitarme a salir a comer y cenar, porque el resto del tiempo estaré descansando en la habitación.

Por todo eso, vivo en el HOY, sin pensar en el día o los días que vienen; casi siempre con un ánimo y humor increíble. Pero NO TODO es el ánimo. Si el cuerpo no va, no va.

Y no consiento, por todo esto, que nos echen las culpas además de la carga que llevamos. Es muy fácil hablar desde la salud, pero muy difícil ponerse en la piel del otro. Por eso, esta gentita me pone de tan mala leche.

Creo que todos sabemos los recursos de estos predicadores, desde los de tener siempre el pensamiento positivo, contra viento y marea, hasta los de decirnos que la enfermedad es por culpa nuestra porque sí. Pero os dejo una imagen que me pasa Txema Campillo.

Estas tonterías matan:

dolor

Eah, desahogada me hallo. Gracias por aguantar la chapa. Bye.

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4 comentarios en “Charlatanes, me tenéis hartísima

  1. Has dicho algo que me parece que mucha gente no ve (y que me alegra que hayas visto y me lo hayas hecho ver): “Y no consiento, por todo esto, que nos echen las culpas además de la carga que llevamos”

    ¡Mucho ánimo! y si el ánimo falta, desahógate aquí y echa mano de familia y amigos

    • Sí, no es dejar que el enfermo se deprima y esté todo el día dándole vueltas, pero tampoco exigirle que tire hacia adelante sin darle tempos para asimilarlo. Y todos tenemos días de bajón, de tristeza; al igual que de euforia o buen humor porque sí. Esta gente que predica que todo es por un problema en nuestra psique o, incluso, de vidas pasadas,…, está cargando a los enfermos con una culpa que no tienen, sea cual sea la enfermedad a la que se enfrenten. En casos de enfermedades raras, cáncer, degenerativas,… ¿cómo se les ocurre decir que todo es culpa de no saber gestionar una emoción?
      A mí, por ejemplo, me hacían sentir culpable por no ser capaz de olvidarme del dolor, por no ponerme el mundo por montera como si nada. Si fuera tan sencillo, si me pudiera olvidar de él,…, pero esto no funciona así.
      Muchas gracias. Un abrazo 😉

  2. Es la primera vez que te leo y no puedo estar más de acuerdo con lo escrito.

    Encima del padecimiento te quieren meter un sentimiento de culpa porque “no haces todo lo posible” para estar bien. Pero ¡ah! ellos tienen el remedio, cobrado a precio de oro y además inútil total, que pondrá fin a tu sufrimiento y de paso llenará sus bolsillos.

    Les has llamado charlatanes, yo suelo llamarles delincuentes, gentuza (iba a escribir gente) que se lucra aprovechando el sufrimiento y las esperanzas de los demás.

    Que te mejores y adelante, aunque sea paso a paso, y si un día no lo das, no pasa nada, al siguiente da dos, o medio.

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