Reflexionando

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Llevo varios días dándole vueltas a un posible post sobre la amistad y las relaciones personales, en general. Pero no sé cómo plantearlo, así de simple. Por más vueltas que le doy, más ejemplos y vivencias que busco,…, sólo me lleva a la sensación de no saber explicarme.

Tal vez, lo mejor no sea hablar y dar un discurso memorable sobre ello, sino preguntarse (cuando una no tiene la verdad absoluta y nada en las relaciones personales es extrapolable). Y sí, estoy convencida, a día de hoy, de que no podemos generalizar, no podemos afirmar que la amistad es así o asá. Si ya cada uno somos un mundo ¿cómo no va a ser otro una relación en la que estamos implicados dos individuos?

Muchas veces dicen “un amigo es alguien con quien se puede hablar de todo”. Error, depende del amigo. El que seamos amigos no elimina el tabú. ¿No? ¿No os pasa que hay gente con la que no puedes hablar de determinados temas? Y eso no quita que sea más amigo o no ¿o sí?. Al menos, a título personal puedo afirmar que tengo amigos con los que hay temas que no se tocan y no porque lo tengamos prohibido, sino porque hay señales que te indican que no estáis en zona de confort si lo hacéis.

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Volver a ser tú

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Hace unos años encontré dos fotos mías de la primera vez que fui a Barcelona y al pueblo donde nací y viví el primer año de mi vida. Recuerdo que aquel viaje era especial porque conocería los lugares por los que gran parte de mi familia pasaban casi a diario, dónde trabajan mis padres, dónde se conocieron,… Además, antes de ir a Barcelona iríamos al pueblo de Tarragona en el que, desde entonces, veranearía casi cada año, vería el mar, la entrada de los barcos pesqueros antes del toque de queda, cómo trabajaban los marineros,… Al ver las fotos, recordé. En aquellos días, era una niña despreocupada, risueña, vergonzosa hasta que analizaba al personal y con una curiosidad que, a día de hoy, permanece.

Pero, al mirar las fotografías, no me reconocí. No digo físicamente, sino un paso más allá. En las fotos estoy cegada por el sol mirando a cámara. En una, con un ojo guiñado, sonrisa ladeada y pícara y un mechón rebelde cruzándome el rostro; en la otra, tengo los ojos abiertos y brillantes y esa sonrisa sin separar los labios entre timidez y diversión. Me di cuenta de que hacía mucho que no sonreía así, que mis ojos no brillaban,… Me había vuelto triste, más retraída, huyendo siempre de las cámaras, de las miradas de los demás, ya no era espontánea, ni mucho menos risueña. Fue como una bofetada de realidad, ¿quién era la que sostenía esas fotos?.

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A ti, eterno ilusionado

Tenía algunas ideas para esta nueva entrada pero, de estas veces que no sabes por qué, me acordé de un amigo muy especial y rasgos suyos que estoy viendo en otra gente y que, aunque no lo sepan, van a sufrir mucho.

A este amigo lo conocí la segunda semana de prácticas, lo había visto por clase (dos de mis amigas estaban, como adolescentes que eran, loquitas por él) pero no habíamos hablado. ¿Cómo lo conocí? Vino a mojarme con el frasco lavador sin venir a cuento y, después, vino a ver la hormiga que pesé en la balanza analítica (eso de tener un hormiguero cerca no es bueno para la pesada). Sí, mojadura gratuita e insectos pululando por el laboratorio, idílico y verídico. Por cierto, la hormiga me daba peso negativo… ahora que recuerdo. Después vino a disculparse pero nos caímos en gracia y, desde ese momento, nos dedicamos a descubrir cafeterías salmantinas fuera de las horas de clase, ir a dar paseos, contarnos nuestros sueños y problemas,…

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Perlas y Diamantes

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Esta entrada está dedicada a todas esas personas que son especiales en nuestra vida y que, independientemente del tiempo que estuvieran o estén con nosotros, nos dejan una huella imborrable.

Hará un año, rebuscando entre libros, me llamó la atención uno doble que recogía dos novelas de Albert Espinosa. Sus títulos: “Si tú me dimes ven lo dejo todo… pero dime ven” y “Todo lo que podríamos haber sido tú y yo si no fuéramos tú y yo”. Si os apetece leer algo diferente a todo, no os decepcionará. Espinosa es un escritor distinto, especial,…

Empecé por “Si tú me dices ven…” y allí me encontré con la definición de perlas y diamantes. Para uno de los secundarios del libro, las perlas son “esas energías especiales que se han de encontrar, almas que se funden con la tuya propia”, son “personas que no conoces de nada pero que aparecen en tu vida y marcan que tu yo vire”. En concreto, este personaje, busca 12 personas cada año y cuando da con una de ellas, añade una perla a un collar que poco a poco va creando.

Los diamantes en cambio son “cada una de esas personas que se hace tan básica y tan importante en tu vida que parece únicamente creada para ti”. Su teoría es que hay grupos de 5 personas que son diamantes las unas para las otras pero que están desparramadas por el mundo. De tal modo, que uno de los sentidos de la vida es encontrar a los cuatro que te faltan y por lo que, para ayudarte, surgen las señales”.

Como veis, me llegó y me hizo pensar sobre esas personas que se merecen estar en tu vida, pase lo que pase. A pesar de momentos de desencuentro, de distanciamiento,…, siempre llega la hora en la que uno de los dos da el paso para que esa distancia mengüe y el otro responde bien. Todos tenemos días en los que no soportamos a los demás pero no por ellos, más bien pasa porque no nos soportamos a nosotros mismos y lo pagamos con los más cercanos. Otras veces, las circunstancias nos superan y creemos que es mejor alejarnos aunque realmente no lo deseemos.

Pase lo que pase, sabes que esas personas tienen que formar parte de tu vida; estar ahí en mayor o menor medida; saber que cualquiera de ellos puede ser un refugio para ti y tú puedes ser el de alguno de ellos. Aceptamos su defectos, sus manías,…, incluso pasamos por alto cosas que nos han cabreado mucho pero preferimos no comentarles, evitando así su desazón. Nos aceptamos tal cual somos, con lo bueno y lo malo, porque somos nosotros mismos cuando estamos juntos.

Esa gente es la que merece la pena conservar y de la que sabes o presientes que contarás siempre haya los problemas que haya, el cariño se ocupará de imponerse en el tiempo. Además, cuando pierdes a alguno duele demasiado. Si es por una discusión, sea de quién sea la mayor responsabilidad, el enfado no puede prosperar entre vosotros. Se percibe por las dos partes que sois imprescindibles.

Muchas personas entrarán y saldrán de vuestras vidas, marcarán una etapa o no,… pero comprobaréis que se van como por ciencia infusa, sin dejar una huella que dure en el tiempo. Por eso, cada vez que encontréis una perla o un diamante… cuidadlo, porque aunque sepáis que “siempre estará” nunca hay que darlo todo por seguro.

Perdido en vida

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Sé que no vas a leer ésto, pese a estar todo el día pegado a tu ordenador. Aunque no te mereces que pierda mi tiempo con nada referente a ti, sigo siendo algo ilusa y confío en que tus ojos pasen sobre estas líneas algún  día.

Te estás perdiendo la Vida, por mucho que pienses que tu vida es Ella. Dichoso tópico de enamorados… Lo siento, debo decirte que la Vida es lo que está fuera de tu habitación, lejos del ordenador, sólo a una voz tuya y no una llamada o un simple tecleo.

Sé que no eres consciente y estás en tu burbuja de aparente Felicidad. Vuelvo a decirte lo siento, eso no es felicidad es dependencia y absorción. ¿Cómo alguien a cientos de kilómetros puede tenerte tan controlado? ¡Con lo fácil que es apagar el ordenador o no coger el teléfono! Pero no, no hay manera. Te hemos perdido y, lo que es peor, nos has perdido a todos los que algún día sentimos cariño por ti.

Tus amigos ya no te llamamos, ni avisamos, ni mandamos un simple mensaje o whatsapp. Primero, porque pasas de nosotros, nos dejas a un lado y te da igual si es porque queremos salir a divertirnos o necesitamos desahogarnos por algún problema. Segundo, porque Ella te abronca cada vez que alguno te reclamamos,  te conectas para hablar con alguien que no sea ella o  te das el lujo de jugar a la Play con los chicos, por ejemplo. Tercero, porque has consentido que nos aparte de ti, aunque la última palabra es tuya y captamos el mensaje “te estorbamos”.

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