Cara y cruz

máscara

Las entradas de Cara y Cruz estaban escritas desde hace mucho tiempo, guardadas en borradores para darles salida algún día que la Musa me abandonase. ¿Por qué salieron esta semana? Por un sueño que tuve.

Esta vez el sueño vino después del relato y no al revés, pues los sueños suelen ser la llave a un tema. Igual que algo visto durante un paseo, en las palabras de alguien, etc. La inspiración puede surgir de momentos cotidianos o negarse a aparecer por una temporada.

Era un día como otro cualquiera, no había pasado nada excepcional y no había escrito ninguna entrada, la Musa estaba de descanso. De cara a la madrugada, me desvelé varias veces pero, después, caí en un sueño muy profundo. En él, sentía como si ya estuviera despierta y activa.

Sigue leyendo

Mientes

jaque

Mientes, lo sabes. Mientes, lo sé.

Estudiaste tu disfraz de caballero galante, pero fallaste. Tus palabras son hermosas, pero tu sonrisa es cínica. Se adivina tu ferocidad en el brillo de tus ojos. Tratas de distraer la atención, con flores, con cumplidos, con dulces frases al oído. Te conozco, te he descubierto, tapas tus faltas y despistes con halagos. Con medida sibilina cargas las culpas en mi, soy yo la reticente, la que no se fía, la que duda de todo y no dudas en mostrarte ofendido.

Tú, sólo tú lo haces todo perfecto. Todo por mi, por un nosotros… Pero mientes, sólo soy tu trofeo, el premio a tu trabajo agotador. El perfecto trofeo para un lobo disfrazado de cordero. Pensabas que la corderita era dócil, pero diste con la que nunca sigue al rebaño. No me trago tus halagos, no quiero tus piropos ni tus flores, ni tus excusas cuando sabes que haces mal pero no lo quieres reconocer. Sabes que no soy una más y eso te amarga, nunca diste con una corderilla tan empecinada.

Sigue leyendo