Oro (II): De la Antigüedad a Hoy

Y hoy publico la segunda parte sobre el Oro. ¡Yuhu!

Cuentos Cuánticos

Ahora bien, después de ver algo de su Historia ¿qué hace al oro tan llamativo? ¿cómo se obtiene? ¿cómo lo podemos encontrar en la Naturaleza? Vamos a ello:

Ya en su época, Plinio tenía una opinión acerca de tan ansiado metal. No cree que dicho brillo sea el que le de el valor, sino que no deja restos en el fuego, que se puede estirar mucho y dividir en muchas láminas: “puede que no sea el metal de mayor dureza, pero es muy dúctil y maleable, lo cual permite que el trabajo con él sea cómodo”. Además, el autor agrega “no se oxida, ni hace cardenillo, no se altera la calidad o se reduce el peso. Es resistente a la acción de la sal y el vinagre, que doblegan todas las cosas, y finalmente ya se puede hilar y tejer como si fuera lana, sin lana”

El oro es un…

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Oro (l): de la Antigüedad a Hoy

Vuelvo a dar “guerra” por Cuentos 😉

Cuentos Cuánticos

Hola, cuentistas!
Cómo supondréis por el título, voy a hablar de un metal precioso que, sea de pega o del bueno, nos atrae. Y lleva haciéndolo desde que un antepasado nuestro divisó y se maravilló con la primera pepita que veían sus ojos. Sí, toca hablar del oro.

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Me había propuesto hablaros sólo de las extracciones física y química, las diferencias y como se complementan. Pero, curiosa como es una, me puse a mirar por libros, la red y… ¡la acumulación de material pasó a ser un hecho!. Así que daré pinceladas históricas, culturales y reuniré una serie de curiosidades e innovaciones relacionadas con el Oro. Espero, como siempre, que disfrutéis de la lectura y me tengáis paciencia.

Como todos sabemos, el descubrimiento de diversos metales y aleaciones supusieron revoluciones en la Prehistoria. La inventiva de nuestros ancestros para darles diversos usos hizo no sólo que las civilizaciones avanzaran, sino…

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La Química en masculino

Entrada de esta semana en Cuentos…

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Tarde del miércoles 14, surge #LunesPollas.

¿Cómo me las maravillaría yo? ay, ¿Cómo me las maravillaría yo para hablar de pollas el lunes?” Así estaba esa tarde, delante del ordenador y armada de papel y boli para apuntar ideas…

Sinceramente, aún no sé como me las maravillaré, pero este post hay que encarrilarlo y acabarlo, ¿no?.

Ideas tuve alguna y artículos encontré. Unas alocadas, otros predecibles, otras aprovechando el hilo de algún tirón mediático,…, pero como no creo que vaya a superar, ni remotamente, el “cultivo de penes en laboratorio”,… He decidido abordar el tema como lo hago casi siempre: unas pinceladas históricas y/o curiosas, para después tratarlo de una forma totalmente Orgánica , en este caso, y desde el Principio del Pene (no es un principio teórico, no).

Puesto que si pensamos en el atributo masculino, la mayoría de nosotros enlazaríamos con el concepto de virilidad. ¿Por qué…

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De bloqueos: 80´s, ciencia y yo

puzzle

Bloqueada, pero no falta por ideas… Tengo la sensación de tener tanto que expresar que no me sale. Es como si todo se quedase atascado porque las ideas se agolpan y no son capaces de organizarse y, claro, una se desespera.

No obstante, prefiero que sea así y esperar a que ellas se aclaren a no tener nada qué aportar, nada sobre lo que dar mi pequeño grano de arena o mi dispensable opinión. Es cuestión de tiempo y calma. Por suerte, no se me cumple ningún plazo como en el instituto o la facultad ante una redacción o un informe (¿quién no ha llegado a “conclusiones” y ha visto que no tenía ninguna?), ni un plazo impuesto por la agenda laboral. Eso quita una parte de presión que, contradictoriamente, muchas veces es necesario para que salga todo y redondo.

Cuando hace algo más de un año escribía para la desaparecida Generación80, recuerdo que teníamos una lista inmensa de temas que tocar y bastaba con que quisiera hacer una en concreto, con ilusión, y haber recopilado información, para que nada cuadrase como quería y la entrada tardase más días de los que esperaba. Ni cambiando a otra, ni dándole todas las vueltas posibles. A fuerza de no cumplir con mis plazos, aprendí a relajarme un poco y olvidarme de la entrada hasta que aparecía en mi cabeza cómo quería montarla.

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