Piel de Úrsido

Os traigo un cuento que está recogido en Miniclásicos 3

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Como ya sabéis, aunque os lo recuerdo: paso a poner el cuento tal cual y mis aportaciones personales en otro color y entre paréntesis. ¿Os apetece repasar “Piel de Oso?

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Héctor, un joven soldado licenciado, iba camino de cualquier parte cuando se encontró con un viejo mago.

Ya veo que no te asustas de mí -dijo el mago -, pero ¿te atreverías a enfrentarte con ese oso que tienes a tu espalda?

El soldado no respondió; encaró su fusil y disparó contra el oso, matándolo.

(Primero, ¿por qué un soldado va a tener miedo de un mago? Sólo va vestido de negro y no es un orco como una bruja. Supongo que si os cruzaseis con Jorge Blass no diríais “¡qué susto!” sino “¡haznos un truco!”. Y segundo, ¿éste soldado no tiene ética y ataca a un pobre oso que ni estaba gruñendo ni nada?) Sigamos:

Bien -añadió el mago -. Si eres capaz de disfrazarte con la piel del oso y llevarla durante 3 años, te daré una bolsa de monedas de oro que nunca se vacía.

El soldado (que de tonto tenía algo pero no demasiado) aceptó la apuesta y, vestido con la piel de oso, entró en la ciudad.

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¡Un oso! ¡Un oso! -gritaron los niños que estaban jugando en la calle -. ¡Hay que escapar!

Elda, una de las hijas del mesonero del pueblo, se compadeció del oso y no tuvo inconveniente en servirle.

(Como todos sabemos, los osos cuando entran a las ciudades van a la posada y se sientan en la mejor de las mesas… Vale, es un tipo disfrazado de oso pero no se le oye decir “¡que soy un soldado!”)

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Eres muy buena -dijo el soldado disfrazado de oso -. ¿Quieres ser mi prometida?.

-respondió Elda -. Y como veo que no sabes valerte por ti mismo, te acompañaré en tu viaje.

(Alto, un momento. ¿Elda no ve que es un oso que habla? ¿Cómo es posible que por atenderle bien ya la quiera de prometida? ¿Y la tipa acepta? ¿Le va la zoofilia? Porque yo no veo que Héctor se haya presentado como quien es) Sigamos:

Recorrieron todos los pueblos del reino repartiendo entre los necesitados todo el dinero que tenían. (que majos ellos, ¿de dónde saca dinero un oso? Porque que yo haya entendido, la bolsa se la dará a los tres años, cuando acabe la apuesta.)

Pero algunas gentes decían a la muchacha:
¡Tú estás loca! ¡Vaya novio más feo has escogido!

(¡Decid que sí! ¡No es feo! ¡¡Es un oso!! ¿Alguien ve normal que una chica tenga a un oso de novio? Los de los cuentos se colocaban con algo, fijo).

Pasados los tres años de plazo, Héctor dejó a Elda en la posada y fue al encuentro del mago.

Está detrás de aquella colina -le informó un conejito (porque los conejos hablan de toda la vida del Señor) -. Pero ten cuidado: hoy está de mal humor.

Bien -dijo el mago-, has ganado la apuesta y es justo que yo cumpla mi promesa. Puedes quedarte la bolsa que te di, y ya sabes que, por más dinero que saques de ella, siempre estará llena.

(Decidme puntillosa pero ¿dónde está el mal humor del mago? ¿ni una prueba más? El conejo da datos innecesarios. Parlanchín y cotilla, vaya pieza)

El soldado se quitó la piel de oso y, río abajo, se dirigió hacia la ciudad en que vivía Elda, su prometida.

Tengo que afeitarme antes de presentarme ante ella -se dijo-. Con estas barbas estoy muy feo. (Tío, y antes eras un puñetero oso)

Un conejo muy simpático le enjabonó la cara para afeitarle.

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Quedarás mejor rasurado – le dijo – que en la mejor barbería de la ciudad. (ya sabéis que los conejos son unos barberos excelentes)

Y mientras él se afeitaba, cambiamos de página y encontramos esta escena:

¡Qué desgraciada soy! -lloraba en aquel momento la hija del posadero -. ¡Mi prometido ya no volverá nunca más!

Tal vez sea mejor así -dijo el padre-. tu novio era un poco extraño, y nada apropiado para una joven tan bella como tú.

(pero vamos a ver… ¿el soldado se ha ido sin decir que volverá? No han hablado nunca? ¿Héctor sólo la ha alabado durante todo este tiempo? Es de esos tíos herméticos que no te dicen ni su apellido… Y posadero, hombre, no es que sea raro, ¡es que es un oso!)

Héctor, el joven soldado, se presentó ante el posadero y le dijo:

Vengo a pediros la mano de vuestra hija, amable posadero.

¡Nunca! -dijo Elda-. Sólo me casaré con “Piel de Oso”.

-¡Yo soy “Piel de Oso”, Elda! -dijo el soldado -. Hice una apuesta con un mago, y por eso me disfracé así. (ah, ¿y se lo cuentas ahora, después de tres años? ¿Una relación sin hablar y yendo por ahí gastando los pocos ahorros que la muchacha tenía? Esto no es ni medio normal. Pero Elda lo asimiló tan bien que…

Elda y Héctor se casaron y, gracias a la bolsa del mago, nunca carecieron de anda; ni tampoco los habitantes de la ciudad, ya que ellos, generosamente, repartieron entre todos el inagotable tesoro de la bolsa.

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(Y aquí mi duda final… ¿cómo pueden repartir entre todos el inagotable tesoro? será cuándo a las familias se les gaste el dinero porque no se puede repartir algo que es inagotable, ¿no?)

Y la moraleja ¿cuál es? ¿Espera a encontrar un mago que te resuelva la vida? ¿La zoofilia está bien? No lo veo, chicos, no lo veo…

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El pájaro de Au

Hoy toca el cuento “El pájaro de Oro”

Aviso: si alguno lo entendéis o encontráis el sentido, comentad. O yo estoy muy obtusa o algo no cuadra.
Empezamos, entrecomillando en la parte del cuento tal como aparece en el volumen 3 de los Miniclásicos.

“-El pájaro de oro se ha llevado otra vez mis manzanas -dijo el Rey-. Tenemos que capturarlo.

-Lo intentaré, señor -respondió el joven-. Pero sólo soy el hijo del jardinero, no uno de tus soldados.”

(Primero: en la ilustración, las manzanas son de oro, algo duras y pesadas para un pájaro. Segundo: para ser sólo el hijo del jardinero ¡bien que tuteas al Rey!. Y tercero: como bien apuntó mi vecina de 11 años ¡¿cómo puede volar si es de oro?!)

“Al día siguiente, cuando el pájaro intentó robar otra manzana, el hijo del jardinero le disparó una flecha y le arrancó una pluma dorada.

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Te encontraré

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Mi penúltima lectura:

Rachel es una joven reportera que se enfrenta a dar la peor noticia de sucesos posible; su mejor amiga, Clara, ha desaparecido sin dejar rastro. No sabe cómo reaccionar y lo único que se le pasa por la mente es la promesa de encontrarla, cueste lo que le cueste.

Retirada de la noticia y tras prestar declaración ante la policía, Rachel se encuentra con un nuevo varapalo y es asimilar que todo indica una cosa: el  novio de Rachel ha desaparecido con ella.

A partir de ese momento, nos metemos de lleno en los recuerdos de nuestra protagonista: la mala relación con su madre, el soplo de aire fresco que fue conocer a Clara, sus anécdotas en el colegio y sus primeros roces… Nadie conoce a Clara mejor que ella pero ¿realmente es así?

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Pulgarñajo

Recordemos el cuento de Pulgarcito, tal y como viene en el Volumen 1 de los Miniclásicos:

En una vieja casita perdida en medio de un bosque, vivían un leñador y su esposa, que tenían 7 hijos. Pulgarcito, el más pequeño de todos, oyó un día como sus padres decía:

-“No podemos mantener a nuestros hijos. Les abandonaremos en el bosque.”

(Perdona, ¿qué clase de padres sois? ya sólo os falta pensar en acachinarlos cuales conejos)

Los padres de Pulgarcito hicieron lo que habían pensado (Ésto… una cosa… ¿por qué Pulgarcito no lo dijo a sus hermanos? 7 críos con pataleta son quasi-invencibles)

No temáis, hermanitos -dijo el pequeño-. He dejado caer estas piedrecitas blancas y podremos encontrar el camino para volver a nuestra casa.

Los 7 hermanos siguieron el rastro de las piedras y no tardaron en llegar a la puerta de su casa:

-¡Hijos míos! – gritó la madre, llena de alegría, pues ya estaba arrepentida de haberlos abandonado.

(Capaz, y por eso no se le vio ni la intención de ir a buscarlos, ni de contarle a sus hijos que eran demasiado pobres… Chica, los mandas por ahí a trabajar, que en el mundo de los cuentos no falta demanda de aprendices).

Pero, al cabo de unos días, la necesidad y el hambre obligaron al matrimonio de leñadores a abandonar de nuevo a sus hijos. (Podrían haber pensado como los de Viven y comerse al más débil. Total, ¿para qué los quieren?)

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Tiempo de Arena

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Os presento mi última lectura de mayo: “Tiempo de arena” de Inma Chacón. Un título que ha tardado en pasar por mis manos, pues fue finalista del premio Planeta de 2011, y que os recomiendo. No cae en exceso de narrativa, la acción tiene un buen ritmo y se lee con facilidad. A mí me enganchó y me duró muy poquito.

Conocemos a la familia del Marqués de Sotoñal. Familia que regresa a España desde Filipinas, donde los disturbios y las batallas por su Independencia están en pleno apogeo. Mariana, la heredera, volverá a su palacio en Toledo junto a su hija Xisca y a su hermana pequeña, Alejandra; mientras que la mediana, Esclaramunda, vivirá entre su cigarral lindante con el palacio y la capital española.

Las dos mayores viven enfrentadas desde pequeñas pues, mientras que Mariana fue educada para heredar el marquesado, Esclaramunda siempre fue la preferida del Marqués, quien la introduce en el mundo masón. La hermana menor, Alejandra, intentará durante toda su vida que las relaciones familiares no sean tan tensas.

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