Clásicos bajo lupa

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Una pequeña joya que tengo de mi infancia es la colección de los Miniclásicos. Era una colección de 12 libros que recogían 8-9 cuentos clásicos cada uno. ¿Alguno de vosotros los tenéis?

Yo los conservo desde entonces y, a mano, pues siempre hay algún peque en el vecindario, el bloque o que pasa por casa al ser hijos de conocidos, etc. Además, mi abuelo se los leyó a los 80 años puesto que nadie se los había contado a él.

¿Todo ésto a qué viene? Pues veréis, después de Año Nuevo fui unos días al pueblo y retomé un cuento loco (que posiblemente vaya poniendo por aquí en la sección “idas de pinza”). Mi vecinita (protagonista de “me espero”) se pasa siempre por casa a “jugar” conmigo, hacer galletas, magdalenas, pintar piedras,…, y todo lo que se me ocurra para entretener a un rabo de lagartija como ella. Uno de esos días, le leí mi alocado cuento…

“Este cuento no es para niños” -me dijo- “pero es muy divertido, te ayudo y tú me ayudas con otro para mí”.

Y así fue como ella, después de ayudarme con la 3ª parte, decidió hacer uno ambientado en Arabia. Cómo tenía los cuentos algo oxidados, vi el cielo abierto con mi colección y rebuscamos. Entre todos, encontramos como 5 o 6. Uno, por cierto, que transcurre en Granada y más que cuento es leyenda.

Como sé que se distrae con nada, le dije que me los leería yo, cogería nombres y lo más destacado y así le hacía un pequeño esquema para que comenzase al día siguiente. Y como una es tan de leer todo lo que pilla pues… ¡a leer todos que me puse! con mi visión ya adulta.

Y sí, desde nuestro punto de vista actual, los cuentos no son lo que nos parecieron. Sé que más de uno los ha analizado, incluso hay algún monólogo sobre los clásicos y las series de dibujos pero es algo ¡irresistible!. Por tanto, declaro abierta la categoría “Clásicos bajo lupa” con los cuentos y mis “objetivos comentarios” (y los vuestros, claro)

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Infierno de neón

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Matías es un profesor de instituto, divorciado y deprimido que tiene la mala suerte de presenciar el asesinato de dos mujeres latinoamericanas durante su paseo por la ciudad de Murcia.

Una de ellas aún está con vida cuando Matías llega hasta ellas pero muere entre sus brazos. Sin saberlo, se convierte en el punto de mira de los asesinos y, esa muerte, le dará la fuerza necesaria para darle un nuevo giro a  su vida.

A punto de jubilarse, el agente Pedro Corrales se hace cargo de la investigación. Lo que empieza como un homicidio doble destapa la presencia de una importante banda mafiosa, dirigida por Don Carlos y Cesare Parrelli. Corrales, además de proteger a su testigo y punto de mira de tres hombres de la organización, tendrá que enfrentarse al mundo del narcotráfico, la trata de esclavas sexuales y a la impotencia frente al sistema corrupto y burocrático.

“Infierno de neón” es una novela del autor valenciano Juan Ramón Barat (J. R. Barat), editada por Ediciones del Viento y ganadora del XVII Premio Ciudad de Salamanca. Es una obra directa, descarnada, en la que plasma con crudeza cómo la vida, para estos desalmados, no vale nada. Las escenas en las que pisotean los sueños y la dignidad de las chicas, en las que les arrebatan las razones para seguir viviendo son muy explícitas y te lleva a la indignación y la impotencia.

Sin duda, es una novela que no te deja indiferente y en la que te sumerges de lleno. No se hace pesada y es una verdadera muestra de lucha entre lo más bajo del ser humano y los grandes valores.

Por cierto, la convocatoria para los Premios de Poesía y de Novela Ciudad de Salamanca está abierta desde esta semana (información aquí)

La boda de Kate

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Ayer terminé “La Boda de Kate” de Marta Rivera de la Cruz y me ha gustado bastante. Es una novela ligera, amable, con personajes muy cercanos y, además, con la búsqueda de un misterioso manuscrito.

La novela arranca presentándonos a Kate Solomon en su época de estudiante, cuando ya siente algo por Foster Smith, el guapo oficial del colegio. Incompresiblemente, cuando éste le pide acudir a un baile, lo rechaza y no lo hará una vez, sino tres a lo largo de su vida. La batalla interna entre sus sentimientos y hacer lo que se espera de ella la va marcando sin remedio.

Ahora, tras esta pequeña pincelada, nos situamos en un pueblecito gallego llamado Ribanova. El padre de Kate y su hermano, un escritor con éxito tardío, están muy unidos a esa población y cuando Kate se queda viuda se instala allí. Regentará la librería “El Unicornio” y compartirá casa con dos mujeres mayores que ella, Anna Livia y Shirley, tan opuestas como el día y la noche pero que se complementan como éstos. Ellas pondrán los toques de humor y desenfado, en su afán porque Kate tenga la boda perfecta.

Cierto, la boda… es el fin que Foster Smith, entrado en los 70, persigue desde su juventud y no duda en presentarse en Ribanova el día del cumpleaños de Kate. Consigue localizarla gracias a su hijo, un filólogo decidido a escribir la biografía del tío Salomon. Desde ese momento, nos vemos envueltos en la vorágine de una boda defendida por unos y desaconsejada por otros. Preparativos, intentos de boicot, la sombra de un escritor famoso, investigación para dar con un legajo que reportaría mucho dinero,…, diversión, romanticismo, descubrimientos y buen sentido del humor.

No es una gran novela, de las que no se olvidan, pero es perfecta para desconectar un poco y comprender que el amor sincero y la amistad no tienen edad.