Divagando I

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Vestir lo corriente de extraordinario; hacer una fiesta de un mínimo paso.

Crear poesía sin querer rimar; dejar que el alma hable y no poder callar.

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Un buen día

Un buen día, el Recuerdo pasó de Amargo a Dulce.

Un buen día, su Debilidad se transformó en Fortaleza.

Y un buen día descubrió que, cuando creyó que su Mundo se desmoronaba, no era más que el Principio de su Historia.

Porque todo en esta Vida se supera.

Porque todo lo que nos ocurre nos hace más fuertes, más sabios.

Y porque todo Fin de Etapa significa un Nuevo Comienzo.

Último paso

Alguien me dijo un día “Laura, el último paso es el que más cuesta, no te agobies. Lo ves ahí, a mano, te queda un último esfuerzo pero, al mismo tiempo, sientes un cansancio inmenso por lo que te costó llegar”.

Debo decir que tenía mucha razón. No lo dudé en su momento y no lo dudo ahora. Ahora… faltan apenas 10 días para que se cumpla uno de los plazos con los que, últimamente, me llevo tan mal. Dentro de unos días, sabré si consigo o no que ese último paso, ese último esfuerzo sea el justo y necesario.

Y aunque tengo una ilusión tremenda por cerrar una etapa, por centrarme al 100% en mi recuperación y la medida de mis fuerzas,… el cansancio se nota. Pienso que si llegué hasta aquí con lo intrincado que se puso el camino, con las veces que veía los obstáculos tan grandes como para no superarlos y, después, no entrar en mí de orgullo por rebasarlos y coger fuelle, etc. ¡¿Cómo no voy a poder con la última semana?!.

Sólo un paso más… Puede ser el que más cueste pero no llegamos hasta ahí para caer desfallecidos ante la línea de meta, ¿no?

Incoherencia

incoherencia

Estando cerca, nos sentíamos lejos. Estando lejos, nos necesitábamos cerca. Nos moríamos por hablar si no nos veíamos. Nos quedamos sin palabras al encontrarnos frente a frente. ¿Qué clase de incoherentes enamorados éramos? ¿éramos o somos? ¿somos o seremos?.

Yo no tengo claro nada, dudo que lo tengas claro tú. Sólo sé que no te olvido, que te extraño por momentos, que sonrío por nuestras calles, que miro con melancolía nuestros lugares. Sólo sé que te presiento, que te intuyo, que te leo,…, y, al mismo tiempo, me desconciertas, me despistas, me sorprendes.

Sólo sé que no sé nada salvo que tú eres parte de mi todo. Sólo sé que maldigo al destino por separarnos, pero lo adoro por cruzar nuestros caminos. Dos locos corazones sincronizados en caminantes sin compás. Entre el limbo de la ilusión y la certeza de lo verdadero. Un sinsentido con sentido.