La estrategia

Sonó el despertador, un nuevo día se abría paso. Saltó de la cama, comenzaba la semana de clases y la vería. Le había llamado la atención el primer día del curso,  sin embargo, no fue hasta que se dirigió a él para preguntarle algo cuando cayó rendido a sus ojos. El color, el brillo, la alegría que desprendían,… “Algún día será mía”.

La divisó con su mejor amiga a unos diez metros de él, hoy le llevaban ventaja pero no iba a correr para alcanzarlas. Podría ponerse en evidencia y esa no era su forma de actuar. Además, la semana anterior había sido incapaz de hablarle durante las prácticas. Por suerte, estaban en el mismo grupo. Cierto es que la había visto deshacerse en risas con el pánfilo ese del que todos decían que era un guaperas y el chico no parecía nada incómodo… pero se la ganaría él.

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