Pulgarñajo

Recordemos el cuento de Pulgarcito, tal y como viene en el Volumen 1 de los Miniclásicos:

En una vieja casita perdida en medio de un bosque, vivían un leñador y su esposa, que tenían 7 hijos. Pulgarcito, el más pequeño de todos, oyó un día como sus padres decía:

-“No podemos mantener a nuestros hijos. Les abandonaremos en el bosque.”

(Perdona, ¿qué clase de padres sois? ya sólo os falta pensar en acachinarlos cuales conejos)

Los padres de Pulgarcito hicieron lo que habían pensado (Ésto… una cosa… ¿por qué Pulgarcito no lo dijo a sus hermanos? 7 críos con pataleta son quasi-invencibles)

No temáis, hermanitos -dijo el pequeño-. He dejado caer estas piedrecitas blancas y podremos encontrar el camino para volver a nuestra casa.

Los 7 hermanos siguieron el rastro de las piedras y no tardaron en llegar a la puerta de su casa:

-¡Hijos míos! – gritó la madre, llena de alegría, pues ya estaba arrepentida de haberlos abandonado.

(Capaz, y por eso no se le vio ni la intención de ir a buscarlos, ni de contarle a sus hijos que eran demasiado pobres… Chica, los mandas por ahí a trabajar, que en el mundo de los cuentos no falta demanda de aprendices).

Pero, al cabo de unos días, la necesidad y el hambre obligaron al matrimonio de leñadores a abandonar de nuevo a sus hijos. (Podrían haber pensado como los de Viven y comerse al más débil. Total, ¿para qué los quieren?)

Sigue leyendo

Anuncios