La boda de Kate

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Ayer terminé “La Boda de Kate” de Marta Rivera de la Cruz y me ha gustado bastante. Es una novela ligera, amable, con personajes muy cercanos y, además, con la búsqueda de un misterioso manuscrito.

La novela arranca presentándonos a Kate Solomon en su época de estudiante, cuando ya siente algo por Foster Smith, el guapo oficial del colegio. Incompresiblemente, cuando éste le pide acudir a un baile, lo rechaza y no lo hará una vez, sino tres a lo largo de su vida. La batalla interna entre sus sentimientos y hacer lo que se espera de ella la va marcando sin remedio.

Ahora, tras esta pequeña pincelada, nos situamos en un pueblecito gallego llamado Ribanova. El padre de Kate y su hermano, un escritor con éxito tardío, están muy unidos a esa población y cuando Kate se queda viuda se instala allí. Regentará la librería “El Unicornio” y compartirá casa con dos mujeres mayores que ella, Anna Livia y Shirley, tan opuestas como el día y la noche pero que se complementan como éstos. Ellas pondrán los toques de humor y desenfado, en su afán porque Kate tenga la boda perfecta.

Cierto, la boda… es el fin que Foster Smith, entrado en los 70, persigue desde su juventud y no duda en presentarse en Ribanova el día del cumpleaños de Kate. Consigue localizarla gracias a su hijo, un filólogo decidido a escribir la biografía del tío Salomon. Desde ese momento, nos vemos envueltos en la vorágine de una boda defendida por unos y desaconsejada por otros. Preparativos, intentos de boicot, la sombra de un escritor famoso, investigación para dar con un legajo que reportaría mucho dinero,…, diversión, romanticismo, descubrimientos y buen sentido del humor.

No es una gran novela, de las que no se olvidan, pero es perfecta para desconectar un poco y comprender que el amor sincero y la amistad no tienen edad.

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