Divagando I

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Vestir lo corriente de extraordinario; hacer una fiesta de un mínimo paso.

Crear poesía sin querer rimar; dejar que el alma hable y no poder callar.

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Un buen día

Un buen día, el Recuerdo pasó de Amargo a Dulce.

Un buen día, su Debilidad se transformó en Fortaleza.

Y un buen día descubrió que, cuando creyó que su Mundo se desmoronaba, no era más que el Principio de su Historia.

Porque todo en esta Vida se supera.

Porque todo lo que nos ocurre nos hace más fuertes, más sabios.

Y porque todo Fin de Etapa significa un Nuevo Comienzo.

Sin paciencia

“No te soporto”, “Déjame en paz de una vez”. “No puedo pensar, no puedo soñar, no puedo dormir sin que estés presente y es una pesadilla”. “Sí, te lo digo a ti, dolor”.

Hace dos meses, comenzó a no conformarse con la mitad de mi cuerpo y me ha cogido entera. Me duelen las costillas, el esternón, los hombros, los brazos,…, hasta los dedos de las manos. Había conseguido aguantar sentada casi tres horas, sin que los pinchazos del ciático me hicieran saltar como un resorte ¿y ahora?. Ahora, hay días que el dolor se pone farruco y no puedo estar sentada, la opresión en el pecho es tremenda y no se pasa con ningún analgésico.

Esta noche volví a soñar en dolor, llevaba un tiempo sin hacerlo, pero esta noche se conjuró y ni me pude refugiar en el sueño. Dentro de mi propio escenario, tenía que reconfigurarlo y decirme que yo debía verlo como una espectadora, no formar parte de él. Si interactúo en el sueño, mis piernas se vuelven de goma y, en lo que los demás dan 10 pasos, yo consigo dar uno. Siento el cansancio, la falta de respiración, el dolor que me hace sentar en el suelo y cambiar la imagen como si estuviese en Matrix. Hoy, además, temblaba, en el sueño y fuera, un sudor frío me envolvía y me mantenía en duermevela. Sin saber distinguir el sueño de la realidad.

Al despertar, estaba más exhausta que los días que consigo ir al gimnasio o aguantar una jornada en algún curso o tomando un café con alguno de mis amigos. Esto, a ratos, se hace insoportable y hoy estoy al límite. Aún así, hay que poner buena cara y soportar que alguno te diga “qué dolores tengo hoy, no lo sabes bien”. Ya paso de enfadarme, tienes derecho a decirme que te duele algo pero no me digas que no lo sé porque llevo más de tres años con él presente en mi día a día. Nunca se va, si acaso se amortigua algo o yo saco fuerzas de donde no sé, pero nunca se va.

Hay días como hoy en los que todo parece gris, en los que te pones en supuestos, en los que nada te llena,…, y no me gustan nada. Sé que no lo soy pero me siento inútil, estropeada, no hay hobbies ni posts por redactar que hagan que aguante. Todo se queda en stand by y me siento mal.

Hace poco hablé con una chica que está pasando por algo mucho peor que lo mío. Tengo un borrador que mandarles para que lo den de paso y publicarlo por aquí, es cosa seria. Su pareja me dijo que lo de los sueños es común en las dos, sólo que a ella le pasaba en las manos. Al menos, dando con gente que pasa por casos similares, encuentras un apoyo y una comprensión que los demás no pueden darte.

En fin, que es lo de siempre y compruebo que sea lo fuerte que sea, use las tácticas que use,…, el dolor consigue sortearlo todo para burlarse de mí, de vez en cuando. Eso sí, me reharé como hago siempre, que no se piense que tiene la última palabra.

 

Último paso

Alguien me dijo un día “Laura, el último paso es el que más cuesta, no te agobies. Lo ves ahí, a mano, te queda un último esfuerzo pero, al mismo tiempo, sientes un cansancio inmenso por lo que te costó llegar”.

Debo decir que tenía mucha razón. No lo dudé en su momento y no lo dudo ahora. Ahora… faltan apenas 10 días para que se cumpla uno de los plazos con los que, últimamente, me llevo tan mal. Dentro de unos días, sabré si consigo o no que ese último paso, ese último esfuerzo sea el justo y necesario.

Y aunque tengo una ilusión tremenda por cerrar una etapa, por centrarme al 100% en mi recuperación y la medida de mis fuerzas,… el cansancio se nota. Pienso que si llegué hasta aquí con lo intrincado que se puso el camino, con las veces que veía los obstáculos tan grandes como para no superarlos y, después, no entrar en mí de orgullo por rebasarlos y coger fuelle, etc. ¡¿Cómo no voy a poder con la última semana?!.

Sólo un paso más… Puede ser el que más cueste pero no llegamos hasta ahí para caer desfallecidos ante la línea de meta, ¿no?

Batalla

Su Enemigo volvió con fuerzas renovadas, atacando por otros frentes. El Dolor recorría, sin pudor, su espalda y se irradiaba hacia el esternón. Sentía una opresión en el pecho terrible, no había respiro. La batalla se le estaba yendo de las manos, su Enemigo se imponía.

Notó que su ceño se fruncía, que no paraba de emitir lamentos,… había caído en su trampa. Decidió contraatacar, se tendió tranquila, respirando rítmicamente y se abrazó a sí misma. Apretando sus brazos sobre la caja torácica descubrió que la presión aliviaba el dolor… Sonrío al pensar en lo bien que le sentarían ciertos “abrazos de oso”, aquellos con los que todo pasaba y se notaba en casa. Dejó la mente en blanco, sólo así y con los ojos cerrados llegó a un estado de tranquilidad en el que el Dolor parecía mitigarse poco a poco.

Sufriría durante horas. Posiblemente, al día siguiente hubiera otra batalla. Pero ésta la estaba ganando y, en poco tiempo, vendría Morfeo para formalizar la tregua.